¿Sientes que tu relación de pareja no va cómo debería? ¿Ha cambiado algo? Si es así, tienes que saber que éste es un problema muy común. Sin embargo, esto no quiere decir que todo se haya acabado. Quizás, solo hay que mirar un poco más allá de las limitaciones y recurrir a la terapia de pareja.

Al contrario de lo que muchos piensan, asistir a terapia de pareja es una excelente opción para recuperar el tiempo perdido. Al comienzo, como todo, resulta difícil abrirse con un experto. No obstante, cuando se logra una comunicación fluida, todo mejora. Lo más importante, en todo caso, es tener disposición.

Las cosas pueden mejorar siempre que estemos dispuestos a buscar el origen del problema. Entonces, si es imposible que tú y tu pareja podáis solucionar vuestros problemas ¿por qué no buscar ayuda profesional? Si quieres saber más al respecto, sigue leyendo este artículo.

¿Cómo puede salvar tu relación la terapia de pareja?

En estos tiempos, no solo la relación de pareja se salva con terapia. A decir verdad, estamos envueltos de situaciones cada vez más complejas que nos llevan a estados estrés, ansiedad y depresión. En tal sentido, es clave contar con una mano profesional que mire las cosas con perspectiva.

Ahora bien, enfocándonos en lo que nos interesa. La terapia de pareja se basa en un proceso dirigido por un psicólogo especializado. En las sesiones se entrega a la pareja un conjunto de nuevas herramientas para solventar sus problemas de la mejor forma posible.

Asistir a terapia en compañía de tu pareja es crucial para aprender cómo gestionar crisis eventuales y mejorar la convivencia diaria. Por otro lado, es clave a la hora de recurrir a nuevas dinámicas de comunicación. Asimismo, fomenta la empatía de ambas partes.

El objetivo de esta actividad es definir bien las bases de la relación amorosa. Generalmente, cuando empezamos una nueva relación, no establecemos límites y asentamos las bases. Por lo tanto, con el paso del tiempo, la relación se suele complicar demasiado.

¿Cuándo asistir a terapia de pareja?

No hay un tiempo exacto para hacerlo. La realidad es que cuando notas que algo empieza a fallar, es importante evaluar la posibilidad de asistir a terapia psicológica de pareja. Recuerda que todas las relaciones pasan por distintas experiencias y altibajos. Esto último, no tiene que ver con la cantidad de tiempo que lleváis saliendo.

Inicialmente, es natural vivir una relación intensa. Sin embargo, cuando avanzamos, llega la calma. En este ciclo es dónde quizás sientas que algo no anda bien. Justamente, es aquí donde suelen empezar los conflictos, y estos se tienen que solucionar a tiempo. Si ninguna de las partes tiene los recursos para analizar el problema, la situación se volverá peor. De hecho, en esta etapa se producen muchas rupturas.

Antes de llegar a este punto, es esencial tomar las riendas y buscar ayuda profesional. Cuando llega la crisis es más complicado gestionar el problema.

¿Cuál es la finalidad de la terapia de pareja?

La terapia de pareja busca el modo de solucionar el conflicto que existe en la relación. Sin embargo, hay que tener claro que el psicólogo no solventa el conflicto. Es decir, su trabajo es ofrecer las herramientas para que las partes involucradas canalicen correctamente sus problemas. En este sentido, el especialista evalúa aspectos como la comunicación, el modo de anteponerse del uno y el otro y las bases de la relación.

Teniendo como base principal cada uno de estos pilares, se inicia con el trabajo. De acuerdo con el nivel de conflictividad, se establecen ciertas herramientas que cada miembro de la relación tiene que usar. Adicionalmente, esto es útil para ocasiones futuras.

¿Qué herramientas se encuentran en una terapia de pareja?

Como bien mencionamos antes, la terapia de pareja tiene gran cantidad de herramientas para ofrecer. Sin embargo, todo tiene que ver con el tipo de problema que experimenta cada pareja. Ahora bien, generalmente, algunas de las herramientas que se aprenden a usar en terapia son las siguientes:

Compromiso

Empieza por responder una pregunta ¿Todos los miembros de la pareja queréis cambiar algún aspecto de vuestra vida? En repetidas ocasiones, el problema radica en que solo una parte está dispuesta a cambiar las conductas que afectan la relación. En cambio, la otra parte solo se queda esperando que esto suceda. Es necesario el compromiso de ambas partes para generar un cambio.

Especificación

Cuando un problema es recurrente, es importante definir qué es lo que cada miembro de la pareja espera del otro. Hay que ser específicos y expresar los puntos de manera clara y simple. Llegar al equilibrio es la finalidad de esta dinámica. Esto implica, incluso, que se deje de lado cualquier improvisación.

Perdón

Si no hay perdón, es necesario trabajar ese aspecto de forma exclusiva. Puede que algún miembro de la pareja guarde rencores, acumule rabia y dolor. Entonces, es imposible que la relación de pareja fluya mientras seguimos anclados en acciones del pasado.

Tiempo fuera

Cuando se produce una disputa, lo más común es intentar imponer tu voluntad sobre la de tu pareja. Este método de comunicación no termina bien. Al contrario, aumenta mucho más la pasión por la discusión. Llegado este punto, lo ideal es buscar un espacio en soledad, con el fin de relajarse y luego hablar pacíficamente.

Expresar lo que se siente desde el “yo”

Cuando decimos “yo siento” en vez de “tú me haces sentir” estamos quitando la responsabilidad de la otra persona y la ponemos en nosotros mismos. Esto evita la sensación de culpabilidad y resulta mucho más empático.

Mitos sobre la terapia de pareja

A pesar de la gran ayuda que representa la terapia de pareja, es importante mencionar que existen gran cantidad de mitos relacionados con este tema.  Por una parte, las películas y series han llegado a ridiculizar esta acción hasta desdibujarla por completo. Por otra parte, en muchas ocasiones se crea gran confusión sobre el hecho de asistir con un experto en salud mental. 

En tal sentido, es necesario repasar algunos de los mitos más relevantes asociados con la terapia de pareja. Estos son los siguientes:

El psicólogo soluciona los problemas de pareja

Esto es totalmente falso. En primer lugar, es necesario aclarar que la misión del experto no es solucionar los conflictos de pareja. Su trabajo consiste en brindar las herramientas necesarias para que las partes involucradas encuentren la solución por ellos mismos. Antes de asistir a cualquier tipo de terapia psicológica, hay que entender que los problemas los solucionamos nosotros mismos. 

La terapia de pareja es solo para personas con inestabilidad emocional

Este punto es igual de errado que el anterior. Hay gran cantidad de motivos para acudir a terapia. Si bien, los problemas emocionales son una causa, no siempre funciona de este modo. Existen diversidad de razones por la que una pareja asiste a terapia psicológica. Esto se aplica también para otros tipos de terapias. 

El psicólogo cambia la personalidad de los miembros de la pareja

La personalidad se basa en un grupo de características psicológicas que definen quiénes somos. Si bien se modifica durante toda la vida, ésta no es la meta de la terapia de pareja. La asistencia con un psicólogo tiene que ver con el cumplimiento de metas claras. Es decir, se relaciona mucho más con el establecimiento de acuerdos y límites concisos. 

En terapia se genera una catarsis que arregla el problema

A pesar de que la honestidad es fundamental para que la terapia de pareja fluya, el solo hecho de demostrar el sentimiento no representa la solución del conflicto. Para mejorar la situación de la pareja es indispensable cubrir otros terrenos. Por ejemplo, encontrar los valores y fines comunes nuevamente. 

La finalidad de la terapia no es propiciar situaciones en que la pareja exprese sus emociones con honestidad e intensidad. La importancia de la dinámica es fijar un compromiso claro.

La terapia de pareja se trata de una discusión 

Éste es otro mito que muchas personas creen sobre la terapia de pareja. Es verdad que en algunas sesiones surgen discusiones. Sin embargo, el objetivo jamás es propiciar escenarios de discordia entre las partes. Al contrario, es promover en lo posible una comunicación fluida. 

La representación de batallas simbólicas no sirve para nada. Al contrario, empeora mucho más la situación. Es importante reflexionar sobre lo complicado que resulta encarar opiniones opuestas a las nuestras en cualquier ámbito de la vida.  

Conclusiones

La terapia de pareja es una opción necesaria para las relaciones seriamente afectadas. La ayuda de un profesional externo permite mirar la situación desde un ámbito objetivo. Además, es fundamental para sanar heridas emocionales que ambas partes se hayan podido causar.

Si bien no siempre es necesario llegar a este punto, es indispensable tomar las riendas sobre la relación. Las bases asentadas son necesarias desde el comienzo. Por otro lado, es vital pensar con raciocinio ante cualquier situación. Lo más importante es evitar llegar a límites que propicien la ruptura.

Si quieres más información, bien sea porque te haya surgido alguna duda o también porque te estás planteando asistir a terapia de pareja, puedes contactarme aquí.